Durante el LogiCommerce Connect, Laura Sánchez, Especialista en RFID de STC, presentó un caso claro de cómo la tecnología RFID —hasta ahora considerada exclusiva de grandes retailers— está llegando también a marcas medianas y pequeñas.
Uno de los ejemplos más relevantes fue el de Koala Bay, que ha optimizado su operativa digitalizando completamente su gestión de stock.
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El RFID (Identificación por Radiofrecuencia) permite identificar productos de forma masiva, sin necesidad de escanear uno a uno ni de visión directa, como ocurre con los códigos de barras. Cada producto lleva su propia "identidad digital", lo que garantiza:
Koala Bay, marca de moda con 50 tiendas (25 de ellas en Canarias), ha adoptado la tecnología RFID para centralizar y optimizar la trazabilidad de sus productos, desde el origen hasta la venta. Con una filosofía que transmite verano eterno, necesitaban también una operativa ágil y sin fricciones. Y lo han conseguido.
¿Cómo? Gracias a un enfoque progresivo y accesible:
Aunque marcas como Decathlon o Uniqlo fueron pioneras en implantar RFID, hoy en día su coste se ha reducido tanto que ya no es exclusivo para los grandes. Marcas como Silbon, noon, o la propia Koala Bay demuestran que esta tecnología es una ventaja competitiva también para empresas en crecimiento.
Además, STC ofrece soluciones completas que cubren desde el etiquetado hasta la phygital experience, con herramientas como espejos inteligentes o kioscos interactivos para mejorar el cross-selling.
El verdadero potencial del RFID no está solo en reducir errores o agilizar procesos, sino en digitalizar completamente el producto desde que nace hasta que se vende (¡o incluso se revende!). Con esta trazabilidad absoluta, las marcas no solo ganan eficiencia operativa, sino también capacidad para crecer, adaptarse y proteger su información en entornos omnicanal.
